Es una modalidad de violencia sistemática que tiene el fin de intimidar, opacar o consumir emocional, intelectual o anímicamente a la persona. Esta modalidad puede realizarse, en espacios jerárquicos, de forma ascendente o descendente (hostigamiento), o bien, entre pares (acoso).
No suele ser tan frontal y directa. Es complejo detectarlo de inmediato, nombrarla y poner un límite, porque consiste de pequeñas agresiones, como interacciones verbales o gestuales, cuyo efecto se irá acumulando en el tiempo empeorando el ambiente de trabajo y la calidad de vida de las personas involucradas.